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La pared celular

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Podemos encontrar a la pared celular en las células eucariotas vegetales, en las bacterias y en los hongos.

La pared celular de las eucariotas vegetales

En la célula eucariota vegetal, la pared celular es una membrana de secreción que se sitúa sobre la superficie externa de la membrana plasmática. Posee dos componentes diferenciados. Por un lado, las moléculas fibrilares de celulosa; y por otro, la matriz. La matriz está constituida por pectina, hemicelulosa, agua y sales minerales.

En las células diferenciadas que ya han adoptado las características individuales y han alcanzado su forma y función, la pared celular aparece como una estructura gruesa compuesta por varias capas. Estas capas se van depositando a medida que va madurando la célula. Se trata de tres capas: la lámina media, la pared primaria y la pared secundaria.

Imagen creada por editZ – www.centroestudiosmfp.es
Lámina media

La lámina media es la capa más externa y la primera en formarse, y puede ser compartida por varias células adyacentes de un tejido. Se encuentra formada fundamentalmente por pectina.

Pared primaria

La pared primaria se encuentra por debajo de la lámina media hacia el interior de la célula. Está constituida por largas fibras de celulosa dispuestas en red cohesionadas por polisacáridos (hemicelulosa y pectinas) y glucoproteínas.

Pared secundaria

La pared secundaria es la capa más interna. Se encuentra bajo la pared primaria, y la podemos encontrar en algunos tipos especiales de células vegetales, como los tejidos de soporte o en los vasculares. Las fibras de celulosa se disponen en paralelo dando lugar a varias capas fibrilares, semejantes en su en composición a la pared primaria. Contienen celulosa en mayor proporción y carecen de pectinas, respecto a la anterior. A veces entran a formar parte de su composición polímeros, como la lignina (Xilema), ceras y cutina (haz de las hojas) o suberina (corcho).

La pared celular de las células vegetales tiene varias funciones. En primer lugar, cabe decir que es la barrera al paso de agentes patógenos. También une a las células adyacentes, posibilitando el intercambio de fluidos y la comunicación celular, por las punteaduras y los plasmodesmos que presentan.

Las punteaduras son las zonas delgadas de la pared, donde solo existe lámina media y una delgada pared primaria. Permiten el paso a su través de agua y de todo tipo de sustancias disueltas.

Los plasmodesmos son conductos citoplasmáticos finos que comunican células adyacentes. A través del plasmodesmo, la membrana de ambas células se continúa.

Además, la pared celular le confiere forma y rigidez a las células vegetales, y ayuda a mantener el balance osmótico.

Dado que el medio en que viven las células vegetales suele ser hipotónico, la pared celular protege a las células frente a fenómenos osmóticos desfavorables, impidiendo que penetre un exceso de agua que podría provocar la lisis celular por rotura de la membrana plasmática, la cual, por ser mucho menos resistente, no soportaría la presión hidrostática.

La pared celular en Moneras

En las bacterias, la pared celular se encuentra formada por una macromolécula compleja. Mureína (peptidoglucano), en eubacterias. Esta molécula hace de la pared celular un auténtico exoesqueleto, pues es extraordinariamente resistente. Esta pared protege a las bacterias frente a fenómenos osmóticos desfavorables y mantiene su forma.

Algunas especies bacterianas presentan una envoltura lipídica adicional que rodea exteriormente a la pared celular (las llamadas Gram negativas).

Las arqueobacterias no poseen mureína.

Hongos

Entre el 80% y el 90% de la pared celular en los hongos está formada por polisacáridos (quitina el más usual). El resto son proteínas y lípidos. En este caso, es multilaminada. Las láminas están formadas por fibrillas diversamente orientadas, tratándose de componentes microfibrilares embebidos en una matriz de otras sustancias, pues hay enzimas constituyentes de la pared.

En los hongos, la pared celular tiene gran plasticidad, protegiéndoles ante cambios osmóticos. Permite la interacción con el medio externo, mediante proteínas adhesinas y receptores. Además, algunos de sus componentes tienen una alta capacidad inmunogénica.

 

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